Jaime Troncoso: el chileno que cuenta las historias que llevamos en el bolsillo

Por las manos de casi toda una sociedad pasa a diario el dinero físico. Para la gran mayoría, es una herramienta común que sirve para comprar pan, pagar un transporte o un ramo de flores. Sin embargo, detrás de cada moneda y billete coexisten decisiones políticas, guerras, transformaciones del Estado y crisis económicas que ayudan a reconstruir la historia de Chile. Esa es la mirada que impulsa al periodista Jaime Troncoso, creador de la plataforma El Peso de la Historia.

La iniciativa surgió a partir de una inquietud personal y profesional que combina la curiosidad periodística, la afición histórica y la recolección de piezas financieras de diversos países. Su propósito busca rescatar estos objetos de las vitrinas numismáticas para entenderlos en su entorno original. En sus palabras, el sentido principal del proyecto consiste en “usar el dinero como una puerta de entrada para contar la historia de Chile”.

Documento vivo e instrumento de inclusión

A diferencia de las obras exhibidas en galerías o las actas resguardadas en archivos, las monedas y el papel moneda destacan por su presencia en la cotidianidad de las personas. En sus diseños, materiales y denominaciones se reflejan desde los héroes de la Independencia y la Guerra del Pacífico hasta episodios de inflación y conflictos sociales, funcionando como pequeños testimonios documentales que circulan de mano en mano.

Tal como detalla, “las monedas y los billetes pueden considerarse también pequeños documentos históricos que millones de personas llevaron alguna vez en el bolsillo”. 

“Por ejemplo, sueño con que alguna vez el Banco Central de Chile haga lo mismo que muchos otros bancos centrales y use las monedas para que resaltemos personas, paisajes y nuestras tradiciones”, asegura.

En el contexto actual, caracterizado por el avance de las alternativas digitales de pago, Jaime destaca cómo la moneda física mantiene un rol insustituible en la vida de la población. El efectivo ofrece autonomía para realizar operaciones sin requerir tecnología ni conexión a internet, lo que resulta fundamental frente a las emergencias a las que se enfrenta el país. Asimismo, constituye una herramienta clave de inclusión financiera para personas con menor acceso al sistema digital y de ordenamiento para la economía del hogar, especialmente en una geografía de enormes distancias y localidades que continúan dependiendo del dinero tangible.

“Su importancia como medio de pago probablemente irá disminuyendo a medida que avanzan los otros tipos de pago. Es un proceso que ya estamos viendo”, reflexiona Troncoso, enfatizando a su vez la vigencia del dinero tangible: “Pero eso no significa necesariamente que el efectivo vaya a desaparecer. Sigue cumpliendo funciones importantes”.

“Además, es utilizado por muchas personas para ordenar sus gastos y continúa siendo un instrumento de inclusión para quienes tienen menor acceso al sistema financiero digital. Nunca nos olvidemos que Chile es un país en que las distancias son enormes y existen pueblos que seguirán usando el dinero”, agrega.

La huella de la Independencia en las manos

Entre las distintas emisiones nacionales, el peso independiente de 1817 ocupa un lugar especial por su carga simbólica. Aquella acuñación representó la transición soberana que borró los emblemas monárquicos para dar paso a la imagen de la nueva República.

Investigando este periodo para El Peso de la Historia, Jaime Troncoso constató además un antecedente fascinante: en esas primeras monedas figura la inicial “D”, correspondiente a un jovencísimo Diego Portales, quien en octubre de 1817 fue nombrado segundo ensayador de la Casa de Moneda para certificar la ley del metal. Mucho antes de consolidarse como una figura central en la organización del Estado, Portales ya había dejado estampada su firma en la moneda nacional.

“Eso resume muy bien lo que me atrae de la numismática: uno comienza observando una moneda y termina encontrándose con la Independencia, Manuel Rodríguez, Diego Portales y el nacimiento de Chile como nación”, concluye el periodista, invitando a valorar el efectivo como una pieza patrimonial e identitaria que sigue presente en el bolsillo de todos los chilenos.

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